Estoy cansada. Y esto que no anduve en todo el recorrido ayer. En fin, ya me pondré más despierta porque hoy nos va a visitar Clyde. Él siempre me anima.
Es el día 26. Hoy podríamos realizar el ritual. O mañana, cuando yo ande menos agotada.
No lo había pensado hasta hace un momento. Pero, en todo caso, Abel no quiere hacerlo hasta que ya no quede nada de tiempo. En otras palabras, hasta el día 30.
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domingo, 31 de marzo de 2013
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IV - Personas que no parecen afectarnos
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Resumen del día de la entrega:
→ Clyde llegó al apartamento, con Pablo.
No sé que esperaba yo del auto, pero nunca imaginé que sería una camioneta viejita.
→ Vilma y ellos dos me ayudaron a subir las cosas al carro.
Sí, yo sólo subí la bolsa.
→ Vilma volvió de inmediato a hacer tareas. Nosotros nos fuimos.
→ Pablo se quejó de que lo andábamos de “taxista”, porque clyde y yo compartimos el asiento de atrás.
→ Pablo no quiso ir a donde yo tenía pensado porque tuvo miedo de que le robaran el carro.Ya decía yo que era extraño que no hubiera dicho nada como eso.
Clyde le dijo “Pues danos otra idea” y el muchacho nos llevó a una casita que está solita en la orilla de la calle que él toma para ir a su casa.
→ Nos atendió una anciana a la que estoy segura de haber visto pidiendo enfrente de la Basílica los domingos. Pablo no sabía nada de ella ni con quien vivía ni nada, sólo había visto la casa. La viejita dijo que vive con sus nietos pero que estaban en el parque “haciendo dinero con la guitarra de Chema”. Supongo que tocan o algo por el estilo, pero quién sabe.
→ La señora quería saber porque le regalábamos cosas. Preguntó si luego las tenía que pagar. No se convenció hasta que le dije que yo era huérfana y que esto era una especie de agradecimiento a la sociedad. “¿Y porque no llevaste las cosas a la iglesia, hijita?”, me dijo (¡sonó tan tierna la abuela!). Y al ratito se rió. Yo creo que eso fue porque se me notó en la cara que simplemente nunca se me ocurrió.
→ Total que tuve que rogarla, pero al final recibió las cosas. Dijo que confiaba en mí porque se notaba que eran mis cosas, y que se agradece más lo que se da a pesar de que es difícil. ¡Qué cara debo haber tenido!
→ Volvimos a la casa. En el viaje de regreso fue donde Clyde tuvo su colapso emocional y para cuando llegamos ya había pasado lo peor.
→ Vilma seguía donde la dejamos. También el joyero, y un abrigo que me regalaron entre los tres(Clyde, Vilma y Rosa). Supongo que mi subconsciente eligió dejar esas cosas olvidadas. No me molesta; es mejor que esto siga aquí cuando yo me vaya. Mis amigos tendrán eso y la ropa que no regalé para que Vilma no sospeche (y porque algo tengo que ponerme en la semana que me queda).
viernes, 29 de marzo de 2013
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IV - Personas que no parecen afectarnos
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Muy bien, tengo un plan.
Voy a hacer cinco cosas distintas. Obsequios, digamos. Cinco regalos importantes para el mundo... Bien, me pasé de melodramática.
El punto es que tengo una lista.
No es una lista muy específica. No es nada específica. Excepto la parte sobre Abel. Pero lo demás lo iré completando más adelante.
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