lunes, 11 de marzo de 2013

Cuando una persona cuenta su propia historia, lo primero que dice es qué la hace especial. Esto sería más fácil si yo no fuera la chica de cabello deslucido y sonrisa triste que se sienta en la última fila del salón porque siempre llega tarde a clase.

Desde que conocí a Abel, la única cosa notable que puedo decir sobre mí, es eso: que lo conocí. Me convertí en testigo de lo difícil que es ser Protector de "Hogar".

Yo solía ser la causante, la protagonista, la villana. Nunca fui observadora, hasta que él y su hermana aparecieron en mi vida. Y no tenía sentido explicar a los demás sobre su... universo paralelo.
En resumen: antes yo era el alma de la fiesta; ahora, sólo sé cosas bellas que nadie creería y cosas terribles que nadie intentaría comprender.

Lamento estar demasiado cansada como para ir a clases todos los días. Me duele haber perdido contacto con mis amigos porque no tengo ganas de ir con ellos a las discotecas... extraño las discotecas.

Pero no me arrepiento de haber renunciado a la mitad de mí. Por un lado, porque me alegra haber ayudado a Abel. Pero también porque ahora, aunque tengo menos amigos y menos actividades, les doy su justo valor.

Siempre me divertí, pero hay un sentimiento de calidez, de dicha, cuando puedes contar a tus amigos con los dedos de la mano y sabes que no necesitas nada más en el mundo.

No, si yo debería estar más que conforme con la vida que he vivido. Las dos.

Pero a menudo quiero más. Y no termino de adaptarme a no poder obtener lo que deseo. Antes, luchaba. Ahora... ¡Es que estoy tan cansada!

Si no lo estuviera, habría entrado al coro. Vería a Rosa seguido. Sería amiga de Rigo, que además de ser buen tipo es más listo que nadie... Pero él exige mucho de parte de sus amigos...

Además, hay un pequeño asunto entre nosotros, que él jamás aceptará para no hacerme sentir mal, y que yo no menciono porque sé que no llevaría a ningún lado: el tema de la beca. Es que él tiene dos trabajos para poder sobrevivir y estudiar. Debería estar becado pero el programa de becas para huérfanos tiene limitaciones. Rigo es mayor que yo, cometió errores. Así que le gané la beca. Y no puedo renunciar a ella porque yo no podría tener ni un sólo trabajo además de estudiar.

Sobrevivo a fuerza de la beca y de la buena voluntad de Vilma. Ella creció conmigo, pero fue adoptada por los Martínez: ellos son los que pagan sus estudios y este apartamento al que me mudé hace como una semana. No podía con el ritmo de vivir en Ciudad Universitaria. Aquí estoy mucho mejor a pesar de que todavía no me adapto.

Y ya no va a hacer falta.


Hoy, hace rato, llegaron ellos. Abel estaba aquí contra su voluntad; no quería pedirme ayuda una vez más. La primera vez fue idea suya, pero esto es diferente. Porque este tipo de ayuda sólo se puede dar dos veces.

¿Cómo lo explico? Abel y Bianca son gente importante de una especie de universo alterno. Al sitio en que viven le llaman "Hogar", con un término que yo no puedo pronunciar porque su idioma es... imposible. Y sus símbolos son más complicados todavía, así que menos lo voy a escribir. Claro, que su forma de mantener registros es diferente, así que no representa un problema para ellos eso de la simbología complicadísima. Es porque ellos no escriben.

No es relevante para lo que está ocurriendo. Lo que importa es que Hogar es un lugar muy distinto, en el que las responsabilidades de las personas son mayores.

Abel protege a ese sitio y a su población. Todas sus fuerzas las concentra en ellos, en asegurarse de que todos vivan bien: evitar las plagas y epidemias, sobrellevar los desastres naturales. Todas esas cosas que alguna vez me comentó y que me da flojera intentar explicar ahora.

Su hermana, Bianca, existe para protegerlo a él.

Por eso, una de las cosas que puede hacer es una especie de ritual para proporcionarle energías nuevas cuando está al borde de la muerte. De nuevo, no tengo palabras para explicarlo, pero haré lo posible: es una especie de enfermedad, que hace que de la noche a la mañana se queden sin fuerzas, no sólo para cumplir sus funciones, si no para respirar, pensar, mantener su corazón latiendo. Así que caen muertos. Asi, como si nada, de cansancio, como un caballo en el desierto.

Para curarse tienen que reponer fuerzas, tomándolas de otra persona con cualidades muy específicas.
A la mayoría de los Protectores que ha tenido Hogar eso les ocurre cada cien años, más o menos. Unas cuatro veces en toda su vida. Pero Abel y su predecesor han vivido en tiempos complicados, y Hogar sigue tan bien como siempre, pero ellos se cansan más. Hace casi cinco años, con sólo un par de décadas de vida, tuvo su primera crisis. Abel, no el predecesor, a ese ni lo conocí.

Bianca no encontró, en todo su mundo, una fuente para curar a su hermano. Así que él le recomendó venir al nuestro. Era algo posible para ella, aunque prohibido. Lo que pasa es que estaban desesperados porque Hogar no puede existir sin su Protector y Abel todavía no tenía un sucesor. Por eso se le permitió a Bianca visitar la realidad vecina.

Me encontró a mí.

No sé si alguien más hubiera podido hacerlo en mi lugar, y supongo que ella tampoco lo sabe. Dijo que yo era lo bastante libre, abierta y fuerte. En nuestro mundo no es común encontrar gente libre o abierta.

Acepté a pesar de saber que pasaría el resto de mi vida con sólo la mitad de esa energía que solía sobrarme. Entendí lo que perdería, y ahora que he pasado cuatro años sin esa capacidad de comerme al mundo que solía tener... no me arrepiento.

Porque en alguna parte, Hogar sigue estando en orden.

O seguía estándolo hasta hace poco. Abel está enfermo de nuevo.


Llegó Vilma. Tengo que explicarle que Abel es mi amigo antes de que llame a la policía o algo así.

4 comentarios:

  1. Este capítulo me dio más hambre, Tania. Me alegra conocer en parte a Abel y Blanca.

    ¡Sigue escribiendo!

    Saludos Karuna ^^

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  2. Algo que pasa de largo, y que en futuras entregas debería conocerse, es la razón por la cual la protagonista acepta sin más esa responsabilidad tan grande que le ha sido encomendada.

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  3. Casi me dejas sin palabras con esta parte... Tendré que leer más para saber qué es exactamente Hogar y por qué la protagonista aceptó proporcionarle parte de su energía a Abel. ¡Qué intriga! :O

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    1. Espero que encuentres respuestas satisfactorias cuando vaya saliendo la historia de Abel.

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