Mostrando entradas con la etiqueta IV - Personas que no parecen afectarnos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IV - Personas que no parecen afectarnos. Mostrar todas las entradas
domingo, 31 de marzo de 2013
historia,
imagenes,
IV - Personas que no parecen afectarnos
0
comentarios
Resumen del día de la entrega:
→ Clyde llegó al apartamento, con Pablo.
No sé que esperaba yo del auto, pero nunca imaginé que sería una camioneta viejita.
→ Vilma y ellos dos me ayudaron a subir las cosas al carro.
Sí, yo sólo subí la bolsa.
→ Vilma volvió de inmediato a hacer tareas. Nosotros nos fuimos.
→ Pablo se quejó de que lo andábamos de “taxista”, porque clyde y yo compartimos el asiento de atrás.
→ Pablo no quiso ir a donde yo tenía pensado porque tuvo miedo de que le robaran el carro.Ya decía yo que era extraño que no hubiera dicho nada como eso.
Clyde le dijo “Pues danos otra idea” y el muchacho nos llevó a una casita que está solita en la orilla de la calle que él toma para ir a su casa.
→ Nos atendió una anciana a la que estoy segura de haber visto pidiendo enfrente de la Basílica los domingos. Pablo no sabía nada de ella ni con quien vivía ni nada, sólo había visto la casa. La viejita dijo que vive con sus nietos pero que estaban en el parque “haciendo dinero con la guitarra de Chema”. Supongo que tocan o algo por el estilo, pero quién sabe.
→ La señora quería saber porque le regalábamos cosas. Preguntó si luego las tenía que pagar. No se convenció hasta que le dije que yo era huérfana y que esto era una especie de agradecimiento a la sociedad. “¿Y porque no llevaste las cosas a la iglesia, hijita?”, me dijo (¡sonó tan tierna la abuela!). Y al ratito se rió. Yo creo que eso fue porque se me notó en la cara que simplemente nunca se me ocurrió.
→ Total que tuve que rogarla, pero al final recibió las cosas. Dijo que confiaba en mí porque se notaba que eran mis cosas, y que se agradece más lo que se da a pesar de que es difícil. ¡Qué cara debo haber tenido!
→ Volvimos a la casa. En el viaje de regreso fue donde Clyde tuvo su colapso emocional y para cuando llegamos ya había pasado lo peor.
→ Vilma seguía donde la dejamos. También el joyero, y un abrigo que me regalaron entre los tres(Clyde, Vilma y Rosa). Supongo que mi subconsciente eligió dejar esas cosas olvidadas. No me molesta; es mejor que esto siga aquí cuando yo me vaya. Mis amigos tendrán eso y la ropa que no regalé para que Vilma no sospeche (y porque algo tengo que ponerme en la semana que me queda).
Estoy rendida. Pero tengo que desahogarme. ¡Ver a Clyde en esta nueva situación es lo más incómodo del mundo!
Él se portó tan bien como siempre, pero menos relajero. Evadió a Vilma cuando vino a la casa y ella le preguntó que le pasa.
No es la primera vez que le pregunta. Ella lo ve actuar diferente, y yo también. La diferencia es que yo sé por qué, yo entiendo lo complicado que es cuando no sabes en que posición estás en tu relación con alguien que te importa. Estuve ahí.
viernes, 29 de marzo de 2013
historia,
imagenes,
IV - Personas que no parecen afectarnos
0
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









- Twitter de la autora
- RSS
Contact